Campaña amarga para los apicultores. Las temperaturas extremas están asfixiando a las abejas y vaciando las colmenas en uno de los peores años que se recuerdan, con caídas de producción de entre un 40% y un 50% respecto a la temporada anterior. “Muchos compañeros no han sacado ni una sola gota de miel”, sostiene el responsable de apicultura de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Ángel Díaz.
No hay cuerpo que aguante 35 grados a finales de octubre en regiones como Andalucía o Extremadura, y menos el de una abeja. “Son insectos muy sensibles a las temperaturas extremas. Su rendimiento es nulo y las enfermedades proliferan con el calor. Muchos mueren agotados por este verano eterno”, explica Díaz.
Necesitamos a las abejas, por la cantidad de plantas que requieren de su polinización. Por lo que se deben buscar medidas que mejore el rendimiento de este animal, tan pequeño y a la vez, necesario.
No hay cuerpo que aguante 35 grados a finales de octubre en regiones como Andalucía o Extremadura, y menos el de una abeja. “Son insectos muy sensibles a las temperaturas extremas. Su rendimiento es nulo y las enfermedades proliferan con el calor. Muchos mueren agotados por este verano eterno”, explica Díaz.
Necesitamos a las abejas, por la cantidad de plantas que requieren de su polinización. Por lo que se deben buscar medidas que mejore el rendimiento de este animal, tan pequeño y a la vez, necesario.
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